lunes, 16 de diciembre de 2013

Video Cueva del Moraig


Casi un año ha transcurrido desde mi última entrada. Un año dedicado por completo a otros menesteres más familiares. Mi estrenada paternidad que me lleva prácticamente todo el tiempo del que dispongo, ha sido la actividad estrella de este año.
No obstante aunque ha sido un año de poco buceo, sí ha sido un tiempo de reflexión y de ordenar ciertas ideas en mi cabeza. De entender el submarinismo como parte de mi vida, de ver que no es un juego, que se pasa a veces muy mal y que como actividad técnica y de autocontrol, no se debe de dejar solo para periodos vacacionales y pensar que con eso es suficiente.
El mercado del submarinismo, pues es un negocio más, no deja de crecer y de ofrecer muchos momentos subacuáticos dignos de un buen documental. Sin embargo muy pocos se aventuran a pedir más técnica, entrenamiento y calidad a todos nosotros, buceadores mediocres, que como podemos compaginamos esta actividad con nuestros ahorros y nuestro día a día.
En fin, la amalgama de ideas, filosofías y enseñanzas de los más ductos en estos temas.
No aburro más, venga pues un video que edité de una inmersión en la Cueva del Moraig durante el curso de Divemaster.


cueva moraig from Opencito Diver on Vimeo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cueva del Moraig

 
Aprovechando unos días buceando y haciendo prácticas para el curso Divemaster, en el mes de octubre, mis compañeros y yo tuvimos la oportunidad de hacer un buceo poco habitual para lo que venimos haciendo. Nos introdujimos en la Cueva de Moraig, situada en la localidad Valenciana de Benitachell. Esta cueva se trata ni mas ni menos que de un río subterráneo de agua dulce que acaba en el mar, cuya desembocadura a través de un túnel no completamente inundado, es francamente preciosa.
 
El acceso a la cueva se hace desde el mar y desde otra cueva cercana, llegando a una precioso pozo de techo abierto de aguas azuladas, donde una haloclina intensa nos sumerge en esa borrosidad tan característica. El agua fría proveniente de la cueva se hace notar, pero no por ello merma nuestro entusiasmo en conocer su interior.
 
Foto: David Hernández
 
 
Foto: David Hernández
Desde este "pozo abierto" (no se si es correcto llamarlo así, quizá cenote sería más adecuado) y atravesando una zona de muchas piedras y difícil acceso, nos sumergimos en la cueva que comienza con un pronunciado descenso. Su galería es amplia, llena de fragmentos de rocas caídas, que marcan el camino hasta que llegamos a un punto donde la galería es uniforme, nivelada y recta. Avanzamos pausadamente disfrutando de semejante experiencia de aislamiento, controlando nuestro lento avanzar. Una angulosa curva a la izquierda y un severo cartel de explícito peligro nos advierte del riesgo de avanzar, así que, como obedientes soldados, ponemos fin a nuestro avance. No pretendemos adentrarnos en las entrañas de la tierra, sólo poder experimentar la sensación de estar ahí abajo de un forma segura y controlada. Con haber explorado la entrada a la Cueva del Moraig y su bonito acceso desde el mar nos damos por satisfechos.
 
Foto: David Hernández
 
Como sensación curiosa cabe destacar las ganas de seguir adentrándote en sus claras aguas tras el cartel de peligro, afortunadamente nuestras mentes sensatas nos muestran el camino de salida en dirección opuesta al cabo guía que comienza en ese punto.
 
Fotos, vídeos, risas y un desagradable final (que nada tiene que ver con el buceo y que no voy a mencionar) es lo que nos llevamos. La experiencia ha sido fantástica y aquí sólo relato una pequeña parte, el resto queda para nuestras memorias y nuestros encuentros.

Foto: Francisco J. García
 

jueves, 6 de septiembre de 2012

La mala racha de accidentes de este verano

Foto: Francisco J. Garcia
Pensando un poco sobre el elevado número de accidentes de buceo que llevamos este año en las costas españolas, he encontrado estas palabras del jefe de los GEAS de Girona, que puede servir para pensar sobre nuestra seguridad en el agua.
El artículo es más corto de lo que a mí me gustaría y veo mucha interpretación por parte del redactor, pero bueno, creo que la intencionalidad en el mensaje es claro. He visto en algún foro un debate interesante al respecto, bueno, me falta información para hacer una buena valoración personal. Los centros echarán la culpa al usuario mal preparado pero muchos vemos burradas con fines recaudatorios en los centros de buceo, en fin, cada uno arrima el ascua a su sardina.

Aquí el enlace de las palabras de Fernando Aguirre.

viernes, 31 de agosto de 2012

Descubriendo El Bajo de Emilio en Mazarrón

Aprovechando unos días de vacaciones en Mazarrón, quise probar un centro de buceo y una zona que nunca había buceado (me quedan tantas). Me pasé directamente por Buceo Hispania para conocerles y poder reservar al menos una inmersión. Muy amablemente Elba me recogió el teléfono y al cabo de un par de días me llamó para ofrecerme una inmersión. A las 5 de la tarde de ese mismo día, me planté allí dispuesto a disfrutar de una tarde de buceo. Después de las preguntas de rigor: titulación, si conocía la zona, etc. zarpamos rumbo al Bajo de Emilio o también llamado Bajo de Fuera. Esta zona es la cresta de una montaña submarina cuya profundidad oscila entre los 14 y los 30 metros. 

La inmersión se prometía tranquila, pues solo éramos 4 personas. Llegamos al punto de inmersión, había algo de corriente pero sin problemas, bueno, para ser sincero, venía una pareja de galeses que se pegaron una buena paliza a aletear para llegar a la boya de fondeo, tuvieron que tomarse un tiempo para estar en condiciones de sumergirse.
Bueno, bajamos por el cabo y primera sorpresa ¡17ºC!, un frío que pela a partir de 12 metros. En fin es lo que tiene el Mediterraneo, este mar tan imprevisible. Esto no viene en los vídeos de buceo, jeje. Proseguimos la inmersión con este frio a buen ritmo, viendo mucha vida pequeña, castañuelas, sargos, pejeverdes, un pulpito en su agujero, etc. pasamos por el monolito de Emilio, la estatua "La Gorda", bordeamos este bonito bajo hasta llegar a los restos de una pequeña embarcación y muy cerquita nos encontrarnos con un bonito y deteriorado pecio. 
La visibilidad y el poco aire de la pareja de galeses no nos permiten adentrarnos en el azul para explorar otros dos pecios cercanos, en fin, lo dejaremos como excusa para volver. Bicheamos un rato más disfrutando de esa pequeña vida que reina en el bajo, la vida "gorda" (entiéndase meros, espetones, langostas, etc) no estaba por la labor ese día y volvemos al cabo sin mayor problema. Hacemos nuestra parada de seguridad de rigor, al barco y vuelta al centro. Durante el trayecto charlo con Jesús, el guía, de la inmersión, de las aletas, de los pecios de la zona, etc. después, muy amablemente me enseñó un plano del bajo con el recorrido realizado, los pecios de la zona y sobre todo el pecio del Patrullero o Dragaminas P-51 (fue ambas cosas). Este ultimo barco lo anoto como futura inmersión.


La verdad que fue una inmersión muy agradable y tranquila, he quedado muy satisfecho con Mazarrón, con Buceo Hispania y con su gente. Espero repetir y seguir descubriendo esta zona Murcia que, particularmente, me encanta.

viernes, 24 de agosto de 2012

Inmersión en El Naranjito

El Naranjito, como comúnmente se conoce al barco "Isla Gomera", es un pecio ubicado en el Cabo de Palos.
Es un pecio sencillo, de 62 metros de eslora, hundido a 43 metros de profundidad. Si las corrientes y la visibilidad son buenas, como fue mi caso, se disfruta mucho su visita.
Bajamos por el cabo rodeados de un azul oscuro profundo hasta que poco a poco se vislumbra el contorno fantasmal de su proa. Primero recorremos su cubierta, pasamos por encima del castillo central hasta llegar hasta su popa, para penetrar por una de sus muchas ventanas abierta en su sala de máquinas. Desde aquí de forma lenta vamos observando todos sus detalles, su gran vida, su envejecimiento. Llegamos a la bodega, es una tentación no adentrarse pero pasamos por encima de ella hasta volver a llegar al castillo central. Continuamos sobre su enorme bodega de carga, en otro tiempo llena de naranjas hasta que el mar se las tragó.

El barco está bastante entero, reposado en posición de navegación como esperando proseguir su marcha. Sin apenas darnos cuenta volvemos al punto de inicio, su proa, pero antes de llegar nos metemos en el camarote del que fue su capitán para salir por una abertura del casco.

Con una profundidad máxima alcanzada de 38 metros (la hélice está a 43) comenzamos el lento ascenso a superficie por el cabo lleno de mejillones y con una deco de 3 minutosen nuestros ordenadores. Es una inmersión sencilla si el mar lo permite, más bien corta debido a su profundidad y evitando la deco. Es el primer pecio, digamos serio, que realizo y la experiencia ha sido muy gratificante.
La inmersión la realicé con el centro de buceo Islas Hormigas y quedé gratamente satisfecho por su profesionalidad y buen hacer. Espero poder repetirla y detenerme en algunos detalles de la maquinaria del barco que me han llamado laatención, así como algún congrio y morena escondidos entre su amasijo de hierros envejecidos.

sábado, 19 de mayo de 2012

Motivaciones de un buzo

Todo lo que nos rodea en la vida, nos produce unas sensaciones, unas son agradables y otras no tanto. Las agradables son las que nos hacen seguir desarrollando una actividad o una relación personal. Todo submarinista, cuando empieza esta actividad tiene unas expectativas, unos miedos, unos objetivos. A veces se cumplen y otras no. Creo que a cada cual, nos aporta algo cuando desarrollamos esta actividad de forma recreativa, de ocio. Es una actividad social y personal, siempre tienes que interactuar con alguien y a la vez percibir y controlar sensaciones muy personales.
En la fase de expansión y aprendizaje en la que me encuentro, muchas ideas, críticas y preguntas rondan por mi cabeza y que me resultan a veces difícil de interpretar. Me cuesta entender porqué una actividad tan apasionante y entusiasta puede llegar a cansar a personas con una larga trayectoria como buzo. Evidentemente hay razones económicas y familiares que son el mayor motivo, pero quiero centrarme en otra razón más personal y difícil de entender, la motivación, o mejor dicho la falta de motivación.

Unos hacen el curso de submarinismo para probar nuevas sensaciones (les va la marcha), otros por hacer algo durante la vacaciones, otros porque llevan años deseándolo, otros por trabajo, otros por que les gusta el medio acuático con su fauna y flora, etc. etc... Tras el curso unos les satisface lo que han encontrado, otros no del todo, otros no pueden permitírselo economicamente  y los pocos pasan una mala experiencia.
Personalmente el submarinismo me fascinó. Además descubrí un club de gente volcada con los más novatos, sacrificando sus inmersiones, colaborando, realizando trabajo en equipo...Todo esto me agradó de tal manera que quise formar parte de ese equipo de forma más activa. Sin embargo, esto que a mí si me gustó, hay personas a las que no le agrada nada. No es ni malo ni bueno, es diferente, buscan otras motivaciones, otro sabor de boca. Al fin y al cabo no nos olvidemos que es ocio, y ocio que pagamos de nuestros bolsillos.
En toda afición a medida que se va creciendo, se va pasando por distintas fases de aprendizaje y superación. Llega un momento en que un tipo de inmersión o una zona ya no le motiva tanto al submarinista y decide cambiar. Si no lo hace puede que deje de bucear porque ya ha perdido ese gusanillo que llevamos dentro. Hay gente conformista, sobre todo al principio, que con meter la cabeza dentro del agua nos vale (yo estoy en esta fase). Pero con el tiempo te apetece buscar nuevas experiencias, lugares, etc. Pues al ser humano le motiva mucho el descubrir y experimentar sensaciones nuevas, además de compartirlas con una buena cerveza. O puede que esa afición la conviertas en tu profesión y todo cambia. Cada uno debe de buscar su satisfacción.

Cuando organizas una inmersión o salida para un grupo de submarinistas de todos los niveles, las expectativas son tan distintas que para unos puede ser algo alucinante y para otros un tostón. Uf! aquí viene el gran dilema y complejidad de la cuestión. Hay que entender a ambos, aunque no se puede satisfacer a todos por igual, pero si te resulta un tostón es un indicador claro de que algo no va bien, es momento de un cambio. Y digo cambio porque si no puede que acabes dejándolo o abandonando tu club o grupo de inmersión.
En fin, cuestion de prioridades personales supongo, realmente mientras siga siendo ocio y no trabajo, no vamos mal.

Hay que entender el esfuerzo económico que muchos realizan, sobre todo los buzos de interior, para poder bucear. Alojamiento, manutención, transporte, familia, etc. Esfuerzo que si no se ve compensado por buenas experiencias acuáticas, no compensa volver a realizar. Objetivamente hablando hay gente que le gustan los pecios, otros la vida, otros las cuevas, otros impartir o colaborar en cursos, otros la fotografía, otros las nocturnas, otros estrenar juguetes nuevos, otros sólo se sumergen en condiciones perfectas, a otros les da igual, otros hacer de guía, otros un poco de todo...y no entraré en buceo técnico porque eso es jugar en otra división. En resumidas cuentas cada uno busca lo que le gusta y llena de satisfacción. Y si con el tiempo no encontramos nada de esto siempre nos quedará contar batallitas del pasado...

Bueno esto son reflexiones personales en voz alta, como resultado de una larga conversación. Debido a mi trabajo, intento siempre empatizar con la gente que me rodea y que me aporta algo, el comportamiento humano es fascinante y puñetero al mismo tiempo, pero no nos olvidemos queridos submarinistas que nos metemos al agua para divertirnos y disfrutar, si no, mejor gastar los euros en otros menesteres.

Por cierto enhorabuena al que haya sido capaz de leerse esto.

martes, 15 de mayo de 2012

Salida a Cabo de Palos

Aunque ya han pasado un par de semanas quiero dejar constancia de esta salida en mi blog.
Un año más es Club Municipal de submarinismo de Arganda del Rey (CMSA) ha realizado su primera salida de buceo del año. Como en años anteriores el destino fue Cabo de Palos. El centro elegido para bucear fue Islas Hormigas que siempre nos han demostrado su profesionalidad y buen hacer.
Este año la mar nos fue algo adversa y nos hizo emplearnos a fondo. La visibilidad era mala, fuertes corrientes y algo de oleaje. En fin, lo normal en Cabo de Palos para estas fechas de los meses de Abril y Mayo. Algunos compañeros tuvieron ciertos problemas para bucear, la falta de experiencia y los nervios nos jugaron alguna mala pasada, pero todo se pudo solucionar con paciencia y mano izquierda.
Los Piles, El Bajo de el Medio, La "Escalerica", incluso las calderas del Sirio, fueron objetivo de nuestras inmersiones. Un día no pudimos bucear por el oleaje así que nos sirvió de escusa perfecta para conocer algo de Cartagena.
Como siempre ha caracterizado a este club el compañerismo, sacrificio, colaboración, cerveza y mucho cachondeo primó en esta convivencia. Un buen cocido, una buena paella, unas buenas lentejas, plancha, barbacoa, degustación de conservas, un jamón, unos buenos quesos fueron los estupendos menús que nos apretamos. Porque, todo hay que decirlo, nosotros no comemos, nos apretamos.
Fotografía de Francisco J. Garcia
Las risas y el cachondeo antes, durante y después de los buceos son el oxígeno que nos alimentó durante 5 días. Una convivencia de muy distintas generaciones, de mus, de juegos, de paseos, de chistes, de bromas, de un sin fin de cosas que hacen que sigamos unidos.

A pesar de la mala visibilidad durante las inmersiones pudimos ver meros, alguna morena, falsos abadejos, baquitas, anemonas, nudibranquios...y de momento no recuerdo más.

Fotografía de Francisco J. Garcia
Como siempre se crearon dos grupos, uno con buzos de más experiencia y otro mixto de gente experimentada junto con buzos más noveles. Hay que reconocer que no fueron los mejores buceos que hemos realizado, el tiempo así nos lo impidió, pero como siempre Murphy hizo de las suyas y nos dejó para el último día el mejor de todos. Pudimos recrearnos en una inmersión, tranquila, relajada, con visiblidad y nada de corriente. Y con esta rabia nos fuimos de vuelta para Madrid.

Con algún kilo de más, con muchas experiencias y con la lección bien aprendida, ya estamos pensando el la próxima salida.