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viernes, 24 de agosto de 2012

Inmersión en El Naranjito

El Naranjito, como comúnmente se conoce al barco "Isla Gomera", es un pecio ubicado en el Cabo de Palos.
Es un pecio sencillo, de 62 metros de eslora, hundido a 43 metros de profundidad. Si las corrientes y la visibilidad son buenas, como fue mi caso, se disfruta mucho su visita.
Bajamos por el cabo rodeados de un azul oscuro profundo hasta que poco a poco se vislumbra el contorno fantasmal de su proa. Primero recorremos su cubierta, pasamos por encima del castillo central hasta llegar hasta su popa, para penetrar por una de sus muchas ventanas abierta en su sala de máquinas. Desde aquí de forma lenta vamos observando todos sus detalles, su gran vida, su envejecimiento. Llegamos a la bodega, es una tentación no adentrarse pero pasamos por encima de ella hasta volver a llegar al castillo central. Continuamos sobre su enorme bodega de carga, en otro tiempo llena de naranjas hasta que el mar se las tragó.

El barco está bastante entero, reposado en posición de navegación como esperando proseguir su marcha. Sin apenas darnos cuenta volvemos al punto de inicio, su proa, pero antes de llegar nos metemos en el camarote del que fue su capitán para salir por una abertura del casco.

Con una profundidad máxima alcanzada de 38 metros (la hélice está a 43) comenzamos el lento ascenso a superficie por el cabo lleno de mejillones y con una deco de 3 minutosen nuestros ordenadores. Es una inmersión sencilla si el mar lo permite, más bien corta debido a su profundidad y evitando la deco. Es el primer pecio, digamos serio, que realizo y la experiencia ha sido muy gratificante.
La inmersión la realicé con el centro de buceo Islas Hormigas y quedé gratamente satisfecho por su profesionalidad y buen hacer. Espero poder repetirla y detenerme en algunos detalles de la maquinaria del barco que me han llamado laatención, así como algún congrio y morena escondidos entre su amasijo de hierros envejecidos.

martes, 15 de mayo de 2012

Salida a Cabo de Palos

Aunque ya han pasado un par de semanas quiero dejar constancia de esta salida en mi blog.
Un año más es Club Municipal de submarinismo de Arganda del Rey (CMSA) ha realizado su primera salida de buceo del año. Como en años anteriores el destino fue Cabo de Palos. El centro elegido para bucear fue Islas Hormigas que siempre nos han demostrado su profesionalidad y buen hacer.
Este año la mar nos fue algo adversa y nos hizo emplearnos a fondo. La visibilidad era mala, fuertes corrientes y algo de oleaje. En fin, lo normal en Cabo de Palos para estas fechas de los meses de Abril y Mayo. Algunos compañeros tuvieron ciertos problemas para bucear, la falta de experiencia y los nervios nos jugaron alguna mala pasada, pero todo se pudo solucionar con paciencia y mano izquierda.
Los Piles, El Bajo de el Medio, La "Escalerica", incluso las calderas del Sirio, fueron objetivo de nuestras inmersiones. Un día no pudimos bucear por el oleaje así que nos sirvió de escusa perfecta para conocer algo de Cartagena.
Como siempre ha caracterizado a este club el compañerismo, sacrificio, colaboración, cerveza y mucho cachondeo primó en esta convivencia. Un buen cocido, una buena paella, unas buenas lentejas, plancha, barbacoa, degustación de conservas, un jamón, unos buenos quesos fueron los estupendos menús que nos apretamos. Porque, todo hay que decirlo, nosotros no comemos, nos apretamos.
Fotografía de Francisco J. Garcia
Las risas y el cachondeo antes, durante y después de los buceos son el oxígeno que nos alimentó durante 5 días. Una convivencia de muy distintas generaciones, de mus, de juegos, de paseos, de chistes, de bromas, de un sin fin de cosas que hacen que sigamos unidos.

A pesar de la mala visibilidad durante las inmersiones pudimos ver meros, alguna morena, falsos abadejos, baquitas, anemonas, nudibranquios...y de momento no recuerdo más.

Fotografía de Francisco J. Garcia
Como siempre se crearon dos grupos, uno con buzos de más experiencia y otro mixto de gente experimentada junto con buzos más noveles. Hay que reconocer que no fueron los mejores buceos que hemos realizado, el tiempo así nos lo impidió, pero como siempre Murphy hizo de las suyas y nos dejó para el último día el mejor de todos. Pudimos recrearnos en una inmersión, tranquila, relajada, con visiblidad y nada de corriente. Y con esta rabia nos fuimos de vuelta para Madrid.

Con algún kilo de más, con muchas experiencias y con la lección bien aprendida, ya estamos pensando el la próxima salida.